24 de noviembre de 2008

UN MARCO DE REFERENCIA PARA EL TRATAMIENTO PERIODISTICO DE LA VIOLENCIA DE GENERO

San Salvador de Jujuy, 24 de noviembre de 2008 (Agenda Pública). La Red PAR –Periodistas Argentinas por una Comunicación No Sexista- efectuó un trabajo colectivo de elaboración de un Decálogo periodístico para el tratamiento de la violencia de género. El decálogo pretende ser una herramienta orientativa para promover un tratamiento desde la perspectiva de derecho y con visión de género de una problemática que requiere de la participación activa de los medios de comunicación para transformar representaciones sociales y prácticas culturales que abonan el terreno de la violencia.

El Decálogo –que fue declarado recientemente de interés legislativo por la Cámara de Diputados de la Provincia de Jujuy, con la Declaración Nro 253- les propone a los y las periodistas modificar el abordaje de los temas de violencia de género y para ello les sugiere atender una serie de pautas. Ellas son:
1- Es correcto utilizar los siguientes términos: violencia contra las mujeres, violencia de género y violencia machista.
2- La violencia de género es un delito, en tanto y en cuanto constituye una conducta
antijurídica que debe ser prevenida y sancionada. Es un problema social, un atentado contra el derecho a la vida, la dignidad, la integración física y psíquica de las mujeres.
Es en definitiva, una cuestión concerniente a la defensa de los derechos humanos.
3- Desterramos de nuestras redacciones la figura de “crimen pasional” para referirnos al asesinato de mujeres víctimas de la violencia de género. Los crímenes pasionales no existen.
4- Lo importante es proteger la identidad de la víctima, no la del agresor. Dejar en claro quién es el agresor y quién es la víctima, y señalar cuáles pueden ser las actitudes y situaciones que ponen en riesgo a la mujer en una relación violenta.
5- Hay informaciones que pueden perjudicar a la víctima y a su entorno. No siempre es conveniente identificarla. Es ofensivo para la víctima utilizar diminutivos, apócopes, apodos, etc. para nombrarla.
6- Nunca buscaremos justificaciones o motivos que distraigan la atención del punto central: la violencia.
7- Es imprescindible chequear las fuentes, sobre todo las oficiales.
8- Mantener el tema en agenda, denunciando la violencia en todas sus expresiones: psicológica, económica, emocional, sin esperar la muerte de las mujeres. Abordar el relato de los hechos tomando en consideración su singularidad, pero también aquello que lo asemeja a otros casos. Eso permitirá abandonar consideraciones tales como “otro caso de”…., “un caso más de…”, evitando un efecto anestesiante.
9- Tener especial cuidado con las fotos e imágenes que acompañan las notas. Respetar a las víctimas y a sus familias, alejarse del sexismo, el sensacionalismo y la obscenidad. Nunca robar imágenes o audio a la víctima. Cuando se musicaliza, no usar temas que remitan al terror, ni que contengan letras que hablen de “amores enfermos” o celos.
10- Siempre incluiremos en la noticia un teléfono gratuito de ayuda a las víctimas y cualquier otra información que les pueda ser útil.

RED PAR Y EL DECALOGO
Periodistas de Argentina en Red -Por una comunicación no sexista (PAR)- es un colectivo integrado por periodistas de diferentes provincias, entre otras Jujuy, que ha observado especialmente el discurso que producen los medios de comunicación masiva sobre la violencia contra las mujeres. Por ello es que elaboró el decálogo “por considerar que los medios son actores sociales, políticos y económicos, con un rol fundamental en la construcción de valores, mitos, saberes y con incidencia en la instalación de aquellos temas que se consideran importantes en el imaginario colectivo”.
“Como periodistas, reproducimos la cultura de la cual formamos parte. Es así que a través de nuestra labor cotidiana toman estado público muchos casos de violencia de género, y la forma en la cual comunicamos los mismos es determinante en la consolidación de modelos y estigmas”.
Este decálogo es una construcción colectiva, una suma de opiniones, debates e ideas confrontadas, que fueron amalgamándose en discusiones enriquecedoras. Es una propuesta para seguir pensando, reflexionando sobre un tema que afecta a las mujeres en particular, pero que socava el entramado de relaciones que se construyen en una sociedad.
Fue pensado para sugerir modos posibles de trabajar la información sin vulnerar derechos, respetando a las víctimas, pero por sobre todas las cosas, revalorizando el rol que como comunicadoras/es tenemos.
Se trata de proponer a las/os colegas, el desafío de re-aprender algunas prácticas profesionales, promoviendo una cobertura inclusiva basada en el respeto a los derechos humanos, y posicionando la violencia de género –considerada erróneamente como una cuestión privada – como lo que es: un flagelo social, de índole público, que nos interpela a todas y todos.
El decálogo puede convertirse en letra muerta si no existe el compromiso de llevarlo a la práctica cotidiana. Éste es el mayor desafío. Desafío que involucra a periodistas, empresarios/as de medios y destinatarias/os de las coberturas.
Finalmente, es importante decir que el presente decálogo no es una prescripción rígida e inamovible, sino que está sometido a aportes, sugerencias y revisiones que mejoren y completen su objetivo.