13 de octubre de 2008

SUICIDIO: LOS JOVENES, UNA FRANJA EN RIESGO

San Salvador de Jujuy, 12 de octubre de 2008.- (Agenda Pública).- Profesionales de la Asociación Civil "Apostando a la Vida" afirmaron que los más propensos a cometer intentos de suicidios son jóvenes de 14 a 35 años, y de ellos la mayoría son varones, al tiempo que aseguraron que existen salidas exitosas para estas crisis a través de tratamientos psicológicos y grupales.

Apostando por la Vida cuenta con una amplia experiencia en materia de prevención y tratamiento de personas que intentan poner fin a su vida.

La psiquiatra Mabel Sánchez, cofundadora y actual vocal 1º de esa asociación, indicó que "lo preocupante es la cuestión de los intentos", añadiendo que "la única manera de lograr una solución es con la persona que está viva".

Sánchez advirtió que por cada suicidio consumado, hay tres intentos, señalando en tal sentido que otro aspecto preocupante es el "efecto multiplicación" en el entorno: un suicidio se multiplica por cuatro personas en riesgo, porque se considera que cuatro personas mínimamente van a ser afectadas por este tipo de muerte, debido a que el suicidio tiene particularidades que producen efectos en los que quedan vivos y que dependen del vínculo que ellos mantenían con la persona que falleció.

"De allí la importancia de tener en cuenta a la gente que estuvo vinculada con ellos, ya que a veces las estadísticas que se conocen provienen sólo relativamente de la parte estatal y de la parte privada casi nada", indicó.
Jóvenes, los más afectados

La profesional destacó que en la asociación reciben fundamentalmente a jóvenes –de 14 a 35 años- que es la franja más afectada, y de ellos la mayoría son hombres. Sánchez aclaró que cada caso es distinto y no pueden generalizarse las causas.
"El suicidio es social, pero lo que lleva a eso es particular. Puede darse por una desavenencia amorosa, por dificultades en el estudio, por las cuestiones del fracaso.

En otros casos, está relacionado con la toxicomanía, ya que hay momentos donde aparece esta tendencia relacionada con la ingesta de alcohol. Algunas veces, se produce después de discusiones familiares. Lo interesante es que las causas económicas son las que menos se registran, a pesar de que nosotros asistimos a gente comprometida económicamente", explicó.

¿Por qué se produce un suicidio? Sánchez responde: "Lo que vemos, caso por caso, es que aparece en ellos esta imposibilidad de lograr salir de una situación comprometida y es como que tienen todas las puertas cerradas y no logran ver cuál tiene la llave. Esa es nuestra función: llevar a la gente a ver cómo encontrar la puerta, para abrirla y poder situarse de mejor manera", graficó.

El proceso terapéutico

Al analizar la problemática del suicidio, Sánchez manifestó que "hay una situación general común que es el contexto, la economía de mercado, el consumo, que incide mucho en la fractura de los lazos sociales y esta es la dificultad muchas veces de la gente: padecen esta fractura y quedan solos. Y no siempre uno está tranquilo solo; ahí empieza la cuestión: dificultad de mantener los lazos, situarse los hombres en relación de las mujeres, los casos de homosexualidad en los jóvenes, ya que es muy difícil cómo van a situarse, porque van en contra de lo dispuesto socialmente", entre otras situaciones. De inmediato, la psiquiatra aclara que en el tratamiento "no se promete un mundo ideal, sino que la persona sepa elaborar una complejidad".

Por su parte, al ser consultado sobre la forma en que una persona puede acceder a un tratamiento, el presidente de la entidad, Raúl Argüello, sostuvo que institución está siendo conocida a partir de la participación en jornadas científicas y jornadas donde se trata la temática del suicidio y salud mental. El "boca a boca" también es importante, dijo. "Tenemos un convenio con la Secretaría de Niñez y Adolescencia a través del cual atendemos todos aquellos casos de intento de suicidios o de familiares y gente afectada por situaciones de suicidio, en el caso de quienes no pueden acceder a un tratamiento pago", destacó.

Cuando alguien concurre a Apostando por la Vida, existe una primera entrevista de admisión, donde se recibe a la persona y a su grupo familiar, se los escucha, se evalúa la situación y a partir de eso se diseña una oferta terapéutica, para que uno o varios miembros del grupo familiar empiecen un proceso terapéutico a fin de modificar los lazos sociales que no venían funcionando bien y que llevaron a esta situación. Los tratamientos son distintos para cada miembro: psicológico, espacio grupal o espacio de talleres.

¿Se recuperan los pacientes?

La respuesta a ese interrogantes es afirmativa. Argüello comenta que el caso paradigmático de adquirir una nueva mirada a partir de haber pasado por el intento de suicidio es el de un joven que hoy es miembro de la asociación, quien tras atravesar por esta situación decidió ayudar a aquellos que puedan estar pasando por situaciones similares. "A partir de la soledad, de no encontrar el modo de relacionarse con el mundo, surge esto nuevo que es hacer algo por los otros", resaltó.

Mabel Sánchez comentó que se finalizó un tratamiento con jóvenes que estaban vinculados a personas que se suicidaron. "Ellos lograron elaborar este tipo de muertes, despegarse de eso y plantearse su vida de tal forma de ubicar cuáles son sus intereses, qué quieren y de qué manera hacerlo. De hecho, este tratamiento tiene un término y dura el tiempo que cada uno de ellos requiere. Para los jóvenes, son tiempos relativamente breves. A veces una urgencia hay que solucionarla allí, en la primera entrevista, porque no hay que sufrir todo el tiempo. Luego se trata de ir ubicando las piezas, armar el rompecabezas. Para mucha gente, cuando termina de armarlo, es el final del tratamiento", señaló.

Finalmente, reflexionó: "La cuestión es cómo llevar a que la gente se dé cuenta de venir acá. Cualquier proceso terapéutico es un darse tiempo, el tiempo que uno no se da afuera. Estos espacios son justamente para poder trabajar y que de acá salgan afuera. Ese darse tiempo es lo importante. Es un tiempo valioso, es un lugar no para cualquiera, sino para el que está dispuesto a trabajar con lo que le pasa. Ese darse tiempo permite luego pasar al tiempo social, familiar y personal frente a la vida", concluyó Sánchez.