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1 de diciembre de 2008

FUNDACION OCLADE: 25 AÑOS DE TRABAJO JUNTO A LAS COMUNIDADES DE QUEBRADA Y PUNA

San Salvador de Jujuy, 1 de diciembre de 2008 (Agenda Pública) La Fundación OCLADE (Obra Claretiana para el Desarrollo) cumplió 25 años de trabajo en promoción humana en las comunidades de Quebrada y Puna. La organización fundada por impulso del Obispo José María Márquez Bernal ha sido una de las primeras entidades de la sociedad civil que intervino con la perspectiva de desarrollo y ha sido una escuela de formación de dirigentes que hoy encuentran diseminados en toda la región, insertos en diversas actividades.

Con motivo de las Bodas de Plata de OCLADE se celebró recientemente un oficio religioso en la Iglesia “Nuestra Señora de la Candelaria” presidido por el Obispo de la Prelatura de Humahuaca, Pedro Olmedo. Posteriormente en un almuerzo de camaradería se encontraron quienes durante estas dos últimas décadas estuvieron acompañando el proceso de promoción y desarrollo en las comunidades de la Prelatura.
Durante el encuentro que tuvo lugar en el salón Padre Tobías de OCLADE, la dirigente Francisca Brágeda hizo entrega de una placa recordatoria al Obispo Olmedo quien recordó a quienes intervinieron en la etapa fundacional, así como a todos aquellos que acompañaron el caminar de la organización. También en ese marco se destacó el entusiasmo de la dirigente María Tinte, quien fue la promotora de la celebración.
La Fundación OCLADE refirió el Obispo Pedro Olmedo ha sido el espacio desde donde la Iglesia “leyendo los signos de los tiempos” buscó dar respuestas a las poblaciones de la región, para avanzar en la generación de oportunidades que les permitieran superar el estado de pobreza y exclusión. A través de diversas estrategias, sobre todo las de formación, la entidad se propuso ayudar a las comunidades y abrir nuevos horizonte.
El protagonismo de los laicos comprometidos con la corriente social de la Iglesia, la participación de las mujeres, el apoyo de los técnicos y el compromiso asumido por la Iglesia particular de Humahuaca, han sido los pilares que han posibilitado que la organización se mantuviera activa a lo largo de estos 25 años.
Actualmente OCLADE, presidida por el Dr. Enrqique Oyharzábal, implementa dos proyectos: Yachay y Bancos Comunitarios. A través del primero de ellos se busca atender las necesidades de la infancia, para lo cual se ha puesto énfasis en los procesos de estimulación temprana en los niños para mejorar sus posibilidades de inserción en el sistema educativo. Además el programa atiende los aspectos nutricionales de esta franja étarea, que OCLADE ha abordado desde la perspectiva de los derechos de la infancia.
Con el programa de Bancos comunitarios se ha generado un sistema de financiamiento para acudir a los sectores vulnerabilizados en sus condiciones de existencia que buscan acceso al crédito para satisfacer demandas sociales y proyectos productivos.
El Obispo Olmedo resaltó que OCLADE se ha propuesto que las poblaciones a las que llega a través de su acciones, fortalezcan sus capacidades para avanzar hacia procesos de mayor autonomía que les permitan ir encontrando alternativas para mejorar las condiciones de vida. Una de las metas de OCLADE ha sido lograr que las comunidades transiten hacia condiciones de existencia donde se respeten los valores fundamentales, como la dignidad humana. Una tarea compleja en Quebrada y Puna, una región donde han tenido un impacto diferencial las políticas de liberalización económica y retracción del estado durante la década de los 90.
El respeto de las prácticas culturas de la región y el fortalecimiento de la identidad de las comunidades ha atravesado la labor de OCLADE que vió crecer a lo largo de estos 25 años a nuevas organizaciones y dirigentes.
Definió el Obispo Pedro Olmedo que OCLADE “se ha preocupado por “el ser humano, su promoción, crecimiento y desarrollo en esta zona que posee características muy especiales como la situación de aislamiento y exclusión económica, entendemos que la evangelización no puede dejar de abordar la realidad” y puso de relieve que uno de los ejes de la filosofía de la institución es “que las personas no sean un objeto de la acción y sí partícipes de los procesos que deriven en oportunidades de desarrollo. De esta manera, entendemos que se dignifican las personas”, resaltó.
También puso de relieve la acción de articulación con el Estado que ha desarrollado OCLADE para ayudar a que las comunidades demanden el cumplimiento de las responsabilidades ineludibles que tiene el Estado en la promoción del desarrollo en la región. Desde una perspectiva democrática de reconocimiento del rol institucional de los organismos públicos, OCLADE ha buscado desarrollar sinergias para avanzar en el cumplimiento de derechos y superar la cultura del asistencialismo y el clientelismo.
Uno de los frutos palpables del trabajo de OCLADE puede observarse en la capacidad de organización de las comunidades de Quebra y Puna y la socialización en los temas de derechos económicos, sociales y culturales. “Creció la conciencia de la gente en demandar sus derechos, y esto significa que están saliendo un poco de esa cultura del silencio y el sometimiento”, resumió el Obispo.
La recuperación de la esperanza, la revalorización de las fortalezas de las comunidades que radican en la riqueza de su cultura y el afán de construir condiciones para un futuro de mayor dignidad y justicia han marcado la tarea de OCLADE, que es referente en la región y que ha sido un centro de formación para varias generaciones en Quebrada y Puna.
El aniversario de los 25 años estuvo signado por las memorias de una larga historia institucional, en la que han intervenido hombres y mujeres comprometidos con la promoción humana y también ha estado signado por los nuevos desafíos que imponen los tiempos en la región.

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16 de julio de 2008

PRELATURA DE HUMAHUACA: SOBRE LA POBREZA

Y LA POBREZA, ¿PARA CUÁNDO?

El Obispo Prelado de Humahuaca, Mons. Pedro Olmedo en unión con los sacerdotes de su Presbiterio, quiere expresar públicamente su profunda preocupación ante la grave situación de pobreza, desocupación y desamparo en general que están sufriendo la mayor parte de la gente en la zona norte de la Provincia de Jujuy y en los Valles cordilleranos salteños.



No está en nuestro ánimo buscar la confrontación, pero sí reclamar soluciones inmediatas para problemas en los que va la vida de muchas personas. Queremos aclarar que no estamos en contra del CAMPO, ni de los derechos a la protesta y al enérgico reclamo que está protagonizando en estos meses. Nos parece muy justa la actitud reivindicatoria de su derecho a no ser saqueados y sobre todo el planteo de fondo que están haciendo, en concretar una más justa distribución de la riqueza que tenga en cuenta al interior. También valoramos los intentos de dialogo que ambas partes han puesto en marcha y que resultan todavía insuficientes, tal vez porque cuando se dialoga hay que ceder ambas partes y no atrincherarse en las propias posturas, pensando que siempre es el otro el que se equivoca. Es necesario el dialogo, más que nunca, en estos momentos de tensión, buscando siempre y en ambas partes el bien común, lo que nos ayude a crecer como patria de hermanos, en la que todos seamos iguales. Hecha esta aclaración decimos lo siguiente:
¡Ya está bien de “CAMPO vs GOBIERNO” y de “GOBIERNO vs CAMPO”! Porque ya son demasiados días escuchando la misma historia, y porque eso está ocultando otras historias reales mucho más lamentables y más trascendentes en la vida de la mayoría de los ciudadanos. Porque a lo peor, “el árbol nos está impidiendo ver el bosque”
Queremos dejar claro que “el bosque” es mucho más que “el árbol”. Que el problema del CAMPO tal como se ha instalado en los medios y en el Gobierno es importante que se estudie y se le de solución, pero hemos de percibir que no es un problema (el de la soja y las mayores o menores retenciones )que atañe directamente a la mayoría de la ciudadanía, que hay otros problemas más agudos y que agobian a más gente que el problema así llamado del CAMPO. El interior, al menos en nuestra zona, y en otras muchas “periferias”, sigue estando relegado en muchos sentidos. Y es que, hermanos, hay gente que se está muriendo por falta de medicamentos, de insumos, de médicos y de atención en nuestros hospitales y puestos de salud, carentes en muchas ocasiones de lo más imprescindible. Una situación que no es solamente característica de nuestras zonas de trabajo jujeña y salteña, sino de otras muchas zonas del interior del país. Hay un desamparo sanitario evidente en la zona y en gran parte del interior.
Los que trabajan con la niñez advierten que la desnutrición, que parecía controlada, va en aumento. Que los comedores escolares y demás comedores infantiles o juveniles que hay en la zona, pretenden solucionar (¿tal vez ocultar?) una dura realidad de hambre y pobreza, pero es evidente que no lo consiguen, porque siguen con los magros presupuestos de años anteriores: es imposible que los niños y adolescentes puedan alimentarse hoy con 60 centavos por día. Hay directores que hacen maravillas con esos 60 centavos, pero lo que no pueden hacer es milagros.
La vida se está poniendo muy cuesta arriba, se está volviendo muy dura para la mayoría de los habitantes. Admítase o no, la inflación se ha vuelto galopante. No nos importan los datos “teledirigidos” del INDEC, o la pelea entre unos índices provinciales y los oficiales del Indec. Lo que está a la vista y nos golpea a todos son cosas tan sencillas y evidentes como que: hace unos meses un kgr. de pan costaba 3 pesos, o menos, y ahora cuesta 5 pesos o más; que un kilo de carne se compraba por 8 ó 12 pesos y ahora cuesta 16 ó 20, o más; que el litro de aceite que se conseguía a 3 pesos, ahora anda por los 8. Que la garrafa de gas de 15 kg. hoy anda por los 50 pesos.
A propósito: ¿Dónde quedaron las promesas de gas natural para poblaciones importantes con gasoductos cercanos como, por ejemplo, en nuestra zona las ciudades de La Quiaca y Abra Pampa? Y ¡dónde quedó la implementación de la “garrafa social”? Omitimos una larga lista de artículos de primera necesidad (alimentarios, útiles escolares, herramientas, construcción …) que son inalcanzables porque duplicaron el precio.
Decir esto no es ir contra nadie, es ver la realidad palpable en cualquier negocio, no en grandes superficies comerciales que no existen en la mayoría de las zonas del interior. Mientras todo sube, los ingresos de los planes no lo hacen y si hace unos años 150 $ era poco, hoy es nada.
Nos preocupa la altísima desocupación en nuestra zona en la que no hay ni pequeñas, ni medianas ni grandes Empresas que puedan absorber tal desocupación, que por cierto va en aumento.
Tampoco la minería en nuestra zona está solucionando el problema de la desocupación, más bien añade otros problemas. Las Compañías mineras, que obtuvieron concesiones de explotación en la zona, generalmente no cumplen con el requisito de contratar exclusiva, o al menos mayoritariamente, a gente de la propia zona, llegando hasta traer considerable cantidad de gente del extranjero. Ni Compañías ni Gobierno están cumpliendo las más elementales normas de prevención de la contaminación ambiental.
El problema se agrava por la caída de muchos planes sociales, porque se va dejando afuera a muchos que vivían (o malvivían) gracias a los “míseros” subsidios de dichos planes.
Permítannos decir públicamente, y no se nos enojen, estimados gobernantes, que en esta nuestra patria, rica en pan y generosa productora de alimentos y bienes de consumo, capaz de alimentar a varios cientos de millones, con mucha más fuerza en este pobre suelo nuestro, la pobreza extrema sigue vigente, y sigue cobrándose víctimas, sigue golpeando a millones de argentinos.
No ha disminuido significativamente. Más bien se está agravando de nuevo. Se puede hablar de un 60% de habitantes en la zona que están por debajo de la línea de pobreza y se hunden cada vez más … Los datos oficiales nos dicen que en el NOA, bajo esta línea, se encuentran un 30,6% de personas y un 8,2% bajo la línea de la indigencia, en total un 38,8 % de pobres, nuestra percepción no es esa, es mayor. Y es que por lógica tiene que ser así: porque el precio de la mayor parte de los alimentos y bienes de consumo familiar se ha duplicado en los últimos meses, mientras los ingresos de la mayoría no aumentaron nada. Los alimentos básicos de la “canasta familiar” o “canasta básica de alimentos”, se han vuelto inalcanzables para los que sobreviven a base de changas, para los minúsculos productores del campo, para los beneficiarios de los míseros planes sociales, para los empleados públicos contratados … ¡Y son miles y miles de personas! ¡Son mayoría en nuestra zona! Que es una zona deprimida económicamente, pero hay muchas zonas del país que se encuentran en la misma situación
Nos preocupa también la imparable migración: interna y hacia afuera. Por falta de políticas adecuadas, las comunidades campesinas se están vaciando y se están volcando en los barrios y periferias de las ciudades, con las consiguientes problemáticas de aglomeración, falta de vivienda digna, alcoholismo juvenil, pérdida de los valores ancestrales y comunitarios…
Y persiste también la forzosa migración hacia el sur en busca de trabajo, también con los consiguientes problemas: el principal de todos, el desarraigo familiar y de valores de identidad cultural.
Es también preocupante el debilitamiento y la pérdida de fidelidad a la propia identidad que notamos en los líderes y organizaciones comunales, que en años anteriores nacieron como una alternativa esperanzadora. Unos se venden, otros se dejan absorber por los esquemas gastados de los partidismos y el ansia de protagonismo y de dominio en detrimento de los valores comunitarios…
Esta pobreza que experimentamos en aumento es, con todo lo dicho, algo distinta a lo experimentado en otras épocas. El materialismo se nos va metiendo en todas partes, incluido entre los más pobres y aunque es cierto que la crisis va en aumento y golpea a los que menos tienen también lo es que estos hoy privilegian el tener algunas cosas por encima de necesidades básicas o más necesarias. En este sentido también constatamos una gran perdida de valores (personales, familiares y culturales), del aprecio por la dignidad humana, que se traduce en una lucha entre los mismos pobres, una lucha por la supervivencia. Y esto no es querer pintar un panorama sombrío sino una fotografía de la realidad, de una triste realidad que se constata en el día a día, en el que los que más tienen cada vez acumulan más y los que menos tienen cada vez alcanzan a menos.
Finalmente queremos expresar una sensación o percepción que nos decepciona y nos preocupa grandemente. Lo sentimos nosotros y lo siente la gente de las zonas del interior. La sensación de lejanía de los gobernantes, como falta de preocupación de los mismos por los problemas reales de gente que los votó, como falta de proyectos serios que den respuesta a las necesidades vitales de la gente.
Sí, hay una sensación reiteradamente confesada de desamparo total de la gente humilde. Estimados gobernantes, políticos, instituciones públicas, comunales, medios de comunicación, ¿no será ya hora de que dejemos otras ambiciones y menudencias y nos ocupemos todos de buscar soluciones a problemas tan acuciantes y graves de la situación actual de tantos miles de personas?
Por el Presbiterio:
Mons. Pedro Olmedo, Obispo Prelado de Humahuaca
P. Ricardo Aparicio, Vicario General Prelatura de Humahuaca
P. Alonso Sánchez, Cánciller Secretario, Prelatura de Humahuaca

Por contactos o entrevistas:
Prelatura de Humahuaca 03887 421018 o 421102 -
P. Alonso Sánchez 0388 154206025




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